El plantel santo retornó a la provincia de Tucumán con 3 puntos importantes. A pesar de esto Lucas Hoyos vivió una noche para el olvido.
Luego de una jugada muy comprometedora, el árbitro del encuentro le cobró un penal a Juventud Antoniana, lo que concluyó con la doble amarilla de Lucas que se fue expulsado del encuentro. San Martín ya había realizado las tres variantes, de esta manera la responsabilidad la tuvo Víctor Beraldi quien se puso los guantes y atajó un derechazo del volante salteño. El santo vivía una alegría, pero Lucas Hoyos estaba sufriendo un gran atropello por los policías que custodiaban el estadio.
Lucas declaró.
“Estoy muy contento porque se logró un gran triunfo a pesar de las dos expulsiones, estamos punteros y muy cerca de la clasificación, a pesar de esto viví una noche para el olvido”.
Hoyos recuerda muy bien como fue que comenzó esta historia y asegura que todo lo que se dijo fue mentira.
“Todo comenzó cuando fui expulsado, me fui al vestuario y cuando Víctor atajó el penal salimos del túnel a festejar, había un cordón policial que no nos dejó salir y nos empujó, para quitarme el empujón de encima intente hacerme para atrás y sin querer rocé un efectivo policial, se dijeron muchas mentiras, jamás le pegue una piña y mucho menos de haberle sacado un diente”.
Una vez finalizado el encuentro comenzó la verdadera pesadilla para Hoyos. “
Me encerraron en el vestuario, y luego me trasladaron a la alcaldía, fui con Carlos Ardiles, pero estaba incomunicado, no me dejaron realizar llamadas”.
El arquero santo asegura que no sufrió ningún daño físico en las horas que estuvo en la penitenciaria. “
Los presidiarios se portaron muy bien, me dieron una celda para mi solo, aunque había presos hinchas de Juventud Antoniana, por lo que tuve que darme vuelta la ropa de concentración. Jamás estuve en una situación igual, nunca fui a una comisaría y al no tener antecedentes ellos debían haberme soltado a la hora y media, que por cierto me tuvieron 5 horas, a las 6:30 de la mañana recupere la libertad”.
El mendocino sabe que lo que se hizo fue una injusticia.
“Siento que fue un atropello de parte de la policía salteña, y por parte de la comisión de Juventud Antoniana no recibí ningún tipo de disculpas”.
Por último no quedaron más que palabras de agradecimiento a sus colegas y a los dirigentes santos.
“Quiero agradecerles a mis compañeros por haber permanecido afuera esperándome, y apoyándome y también agradecerle a la gente de San Martín por el interés e intentar resolver el inconveniente”.
Redacción: Antonella Diclemente